
El alcohol puede simbolizar que tiene los sentidos embotados; que no siente. Esto puede significar que se niega a sí mismo y que trata de evadirse de la realidad de la vida.
Puede ser un signo de camaradería y celebración: “vino, mujeres/hombres y diversión”.
También puede representar transformación. Jesús dijo: “Esta es mi sangre”, refiriéndose al agua que transformó en vino durante la Última Cena.


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