terapias alternativas y/o complementarias, estafa o realidad.

este artículo está dirigido con mucho carinho y una pizca de ironía a los “escépticos”, así autodenominados para diferenciarse de los “creyentes”.

primero no me queda más remedio, que hacer mención a esa palabra tan usada por ellos, y que al parecer les da tanto “gustico”, sí, me estoy refiriendo a magufo, una palabreja estúpida y con vocación de menosprecio (aunque no pasa de tontería), que graciosamente aplican a  todos aquellos que se salgan de su foto de familia, “bien avenida”.

para responder con un antónimo a esa palabreja, que mezcla churras con merinas (táctica usada por cualquier demagogo de buena familia), se me ocurren muchas otras, y mi favorita es (redoble tamboril mediante):  ¡¡¡ sacis !!!,  acrónimo de sacerdote y ciencia, pues eso y no otra cosa es lo que les gustaría ser: los sacerdotes de la ciencia (aunque la mayoría no pasa de monaguillo).

como los sacis reales, (los sacis en espanha, son una marca de caramelos chiquitillos de menta y bastante fuertes) los “sacis” al principio parece que colman las expectativas, te deja satisfecho su dulzura, alimentado su glucosa y parecería que no hay nada más allá de su intenso, y siempre único frescor.
craso error.
aunque esas han sido las primeras sensaciones, al momento te encuentras con la garganta más reseca aún, con lo que o sigues tomando uno tras otro sin descanso, (lo cual no sería una elección acertada) o tienes que dejarlos en el bolsillo para que te sirvan solo como consuelo, cuando andes sin saber qué hacer.

igualico, igualico que el defunto de su abuelico…

 

espero que no me haga falta explicar la metáfora previamente escrita, pues sé que tengo un público (si me queda alguno por ahí) inteligente y más hoy, si se pasan por aquí todos mis amigos “escépticos”, que tengo muchos y buenos. aunque alguno caiga en el uso de la palabrita de marras (ya te vale, con lo que vales).

 

“estafa, he aquí la gran palabra, la vara de medir doble, el cayado de la hipocresía, el bastón azote de rebeldes, paradigma de inflexibilidad en este caso.”

 

homeopatía es estafa.
2 minutos de visíta del médico en la seguridad social no es estafa.
acupuntura es (no que esta ya la están aceptando, por aquello de la mayoría).
flores de bach es estafa.
tratamiento sintomático no es estafa.
hipnosis es estafa.
sofrología (hipnosis con bata médica) no es estafa.
kinesilogía es estafa.
medicamentos copiados y especulativos no es estafa.
podría seguir así horas, algún día lo haré para que se vea claramente el doble rasero y la hipocresía al valorar los resultados que se usa desde el campo de los “escépticos”.

amigos, estafa según la “real” academia de la lengua espanhola, significa literalmente: “delito consistente en provocar perjuicio patrimonial a alguien mediante enganho y con ánimo de lucro“. en razón a esto, todo aquél supuesto en el que no se dé, bien enganho, bien ánimo de lucro, pues no sería…

premio¡¡ no sería estafa.

podría ser credulidad, ignorancia… pero estafa, pues no y como a los escépticos os gustan tanto los matices. Pues eso.

bueno dejando de lado el recochineo contestatario (no puedo evitar la vena gongórica), paso a lo que debería ser el objetivo de todos, la salud.

como muchos saben yo soy una persona creyente (no diría eso de mí un católico) y por lo tanto que “sabe” de cosas del alma, es decir de entrada me declaro crédulo y por lo tanto según vuestro rasero, supersticioso (la mitad del trabajo os lo dejo hecho).

aparte de esto, cuando hablo de salud, hablo de eso, de salud.

y en este campo me siento tan hereje actualmente como se sintieron en el pasado pilares que hoy lo son de la ciencia médica, como por ejemplo miguel servet, quemado por la intolerancia y los intereses de su época.

yo no puedo ver a un enfermo (yo lo soy) como un numero en una tabla estadística, es un ser individual y por lo tanto especial y como tal ha de ser tratado y respetado.

y si este enfermo (por desgracia no es mi caso) se ha “curado” con homeopatía, flores de bach, cristales, meditación o cualquier otra terapia complementaria (fijarse que digo complementaria y no alternativa), eso no le convierte en un estúpido, crédulo y supersticioso como os empenhais en hacer ver.

¿que se ha curado por efecto placebo?… vale ¿y qué?

el día que alguien me pueda explicar que es el efecto placebo, creeré en ello (como vosotros en la homeopatía), aparte de que aquel que pueda explicarlo en serio “científicamente”, (no los mecanismos que pone en marcha) será de fijo candidato al tan deseado premio nobel.

mientras tanto… ser un poco más humilde es bueno.

sabéis a mi entender dónde está el límite en el que empieza la estafa?

sencillo, en asegurar que una terapia, llámese como se llame: alternativa, complementaria o científica, sea válida para todo el mundo por igual.

“esta es la estafa: convencer (o intentarlo) a alguien que está sufriendo de que uno tiene la respuesta definitiva a sus dolencias. primero porque cada persona es un mundo y como tal ninguna terapia funciona igual. segundo porque el único modo de tratar a un enfermo es elevarle a la categoría de “ser humano”. y tercero porque un verdadero terapeuta no menosprecia ni desprecia ninguna combinación terapéutica.”

como se puede ver he dicho combinación, como antes dije complementarias. podría explicar aquí que lo importante para el paciente (y nunca mejor empleada la palabra) es que se le alivie de su sufrimiento. y que lo importante para el terapeuta debería ser lo mismo.

por experiencia propia puedo hablar de las maravillas de la terapia del color, en algunos casos, como en la amigdalitis (dolor e inflamación de garganta, para los legos), pero si se combina con unas pinceladas de agua de sal con unas gotas de limón en las amígdalas mejor y si a la vez se trata con un antibiótico suave (si no has pasado 20 veces antes por el médico y ya no te hacen efecto) pues perfecto.

que el color azul no tiene propiedades calmantes y antisépticas?… bueno, la feria como se vive.
que las pinceladas son una respuesta del organismo, pues claro.
que un antibiotico suave y a poder ser natural, es decir no procesado por un laboratorio (esto por diversos motivos, tanto éticos como estéticos) es la única causa de la curación?… pues para ti la perra gorda.

pero que nadie se enganhe si hay un caso agudo de apendicitis por ejemplo, dejaros de azules, respuestas y antibioticos naturales. en este caso: cirugía, antibióticos fuertes y el azul y la respuesta autoinmunne la dejamos para después. es decir, para que se me comprenda, cada caso según una valoración abierta y no subjetiva, fallo que cometen muchos, por ignorancia y/o interés.

para ser terapeuta hay que seguir una máxima, por desgracia olvidada por prácticamente toda la “ciencia médica” actual: hay que ponerse en el lugar del paciente, tratar de averiguar no solo sus dolencias sino también sus creencias, para así desde lo global (u holístico, término tan new age) valorar cual es el medio más adecuado para tratarle y si es poniéndole piedras en la cabeza… pues bueno. esto es ser terapeuta y pocos médicos lo son actualmente, los laboratorios les han convertido en maquinas expendedoras de recetas. aunque cada día más médicos se van incorporando a realizar el tratamiento desde una óptica integral.

en resumen, un terapeuta ha de ser una mezcla de físico (como se llamaban en la antigüedad), de psicólogo, sacerdote y por supuesto y más importante: amigo.

éticamente y estéticamente las leyes, si fueran naturales, deberían ir en este sentido y todo aquello que se saliera de las premisas anteriores sí que debería ser una estafa.

una vez dejado esto bien claro. hay que hacer autocritica y reconocer la cantidad de estafadores que se esconden detrás de terapias que ni siquiera entienden y son muchos, ¿para deshonra de los que usamos estas terapias?.

pues no.

para deshonra del género humano. pues como siempre digo (con perdón):  un hideputa colorao es tan hideputa como uno azul.

un abrazo.

Una respuesta a “terapias alternativas y/o complementarias, estafa o realidad.”

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