Apofilita

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De la clase de los silicatos.

Normalmente blanco, amarillento o con tonalidades verdes, azuladas, rojizas, anaranjadas o rosas.

En cristales cúbicos o piramidales, podemos encontrarlos formando conglomerados o pequeños cristales.

Se encuentra sobre todo en:

Australia, Brasil, Gran Bretaña, India, Italia y República Checa.

Es muy espiritual, potenciadora y transmisora de energía y del registro akáshico.

Muy afín al sistema respiratorio, especialmente en alergias, regeneración del tejido relacionado con este sistema (también piel y mucosas), mantenida sobre el pecho contribuye a detener ataques de asma. Puesto sobre los ojos los rejuvenece.

Libera emociones reprimidas, estados de ansiedad, preocupaciones, miedos, vanidades y aumenta la tolerancia a la incertidumbre.

Facilita el autoconocimiento, la introspección, y el autoanálisis (conductuales, errores, desequilibrios…).

Es relajante por lo que libera el estrés, bloqueos mentales y pensamientos negativos, además de reducir el deseo.

Crea una comunicación consciente entre los reinos físico y espiritual, contribuye a la sintonización con el amor universal y en las decisiones que implican este proceso.

Las pirámides de Apofilita puestas sobre el tercer ojo (en el entrecejo), ayuda a la meditación y canalización.

Es muy recomendable utilizarla junto con la terapia de Reiki.

Muy buena para los viajes fuera del cuerpo, ya que facilita que la información llegue hasta el plano físico, estimula la intuición y la clarividencia.

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