Diamante

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Es un alótropo del carbono, de gran dureza pero frágil, se puede encontrar en cristales transparente, amarillo azul, marrón, rosa, y negra.

Se encuentra sobre todo en:

Sudáfrica, Namibia, Botsawa, Australia, Brasil, India, Angola…

Tiene efectos que abarcan todo el cuerpo energético, aporta una conexión entre el cuerpo físico y la mente, de manera que se abren y aprovechan las fuerzas del inconsciente, elevando la vibración del plano físico, aunque para ello señale cualquier rasgo negativo que necesite ser transmutado.

Es símbolo de pureza, y de la luz blanca, incrementa el poder curativo de otros minerales.

Puesta sobre el chakra Manipura (en la boca del estómago) potencia la personalidad, atrae bienes y crea un cordón que une los cuerpos físicos, mental y astral.

Sobre la coronilla atrae entendimiento y sabiduría.

El diamante es protector contra energías negativas y propicio para los nuevos comienzos.

Eficaz en el glaucoma, la menopausia, las alteraciones de la piel y la epilepsia, beneficia la función cerebral, y equilibra el metabolismo (diabetes).

Libera el dolor emocional, y los miedos.

Facilita la búsqueda de la voluntad, el triunfo y la firmeza, equilibra las cualidades personales, aconsejado para personas tímidas, aporta alegría, estimula la creatividad y la imaginación.

Proporciona apertura, claridad mental, conduciendo a la iluminación.

Disuelve el dolor producido por los problemas mentales.

Facilita la transformación interior y la unidad, limpia todo aquello que impida la expresión de la luz interior, fomenta la evolución espiritual y los anhelos del alma.

 

NOTA :  A pesar de ser un gran cristal, no estamos de acuerdo en principio con su uso por la carga de sangre que lleva su tráfico. Por lo que recomendamos que no se use a no ser que se conozca con toda exactitud su procedencia y comercialización.

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