Iluminación.

 

Buda llegó a la puerta del cielo. Por supuesto, lo estaban esperando. Le abrieron la puerta, lo recibieron muy cálidamente, pero él se volvió de espaldas a la puerta, miró hacia el mundo: millones de espíritus en el camino, luchando en dolor, angustia, luchando para alcanzar esa puerta al cielo, a la dicha.

El que guardaba la puerta le dijo:”Entra por favor. Te estamos esperando”

Y Buda contestó: “Cómo puedo entrar yo cuando otros aún no han llegado? Tendré que esperar. No parece ser el momento adecuado. Es como si mi mano hubiera alcanzado la puerta, pero mis pies aún no hubieran llegado. Tendré que esperar. La mano no puede entrar sola sin los pies.”

 

Tantra, el entendimiento supremo.

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