…Y en eso llegó Jesús.

 

 

Escuchando preciosos sonidos que invitan al silencio y la reflexión, a la búsqueda de uno mismo recuerdo a un dios en el que nunca creí, al menos del que siempre dudé y nunca comprendí, ese dios del antiguo testamento.

Desde que comencé a escuchar y a leer la biblia surgieron mis primeras preguntas ¿por qué dios iba a enfrentar hermanos contra hermanos, madres con un hijo favorito en contra de su otro vástago?, ¿por qué no solo permitía, si no que alentaba y ayudaba a la masacre de pueblos enteros? ¿qué más le daba a él que Adán y Eva comieran del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal? ¿no tenía mala baba aquello de ponerles un paraíso con límites y castigo? ¡pues vaya un paraíso!, o ¡vaya un dios!

¿A caso no quería que sus hijos supieran algo que intentaba evitar? ¿por qué, para qué? ¿por qué el bien y el mal?

No, definitivamente algo no me cuadraba en un dios que era padre. No me sirve el símil entre el “padre celestial”, a los padres mundanos, a Él se le supone perfecto.

Y entre el caos de civilizaciones creciendo entre guerras y masacres, en la que era más poderoso aquel que más control ejercía sobre los demás de cualquiera de las maneras que fuese, la fuerza, la extorsión, las intrigas, asesinatos, traiciones… todo valía, y tanto mejor cuanto más bienes materiales se poseyeran, eso sí… dios estaba con ellos, porque iban al templo a orar, a pedirle ayuda y hacerles ofrendas y sacrificios (por cierto de sangre, aunque fuera un pollito).

 

En esto nació alguien, un hijo de la luz, un verdadero maestro.

Hasta nuestros días han llegado sus enseñanzas.

Verdadero revolucionario que comenzó a hablar del amor por los demás y por uno mismo, del conocimiento, “buscad y encontrareis”, “ a dios lo que es de dios, y al cesar lo que es del cesar”…

Él hablaba de su padre, pero yo no reconozco al padre del antiguo testamento en mi maestro Jesús.

Mucho tiempo se ha estado teniendo por verdaderas las palabras de la biblia que, sin embargo han llegado a nuestros días adulteradas y pervertidas, (RAE, “pervertir: Viciar con malas doctrinas o ejemplos las costumbres, la fe, el gusto, etc… Perturbar el orden o estado de las cosas.), lo que significa que no queda claro el mensaje de Jesús después de 2011 años… sin embargo el amor irradia de sus palabras… pero también la búsqueda del conocimiento.

 

¿Conocéis el Evangelio Gnóstico de Tomás? Encontrado junto a los manuscritos del mar muerto es el ejemplar más antiguo encontrado hasta ahora de la palabra de Jesús, ha llegado a nuestros días sin alterar, no ha habido tiempo. Críptico como Jesús lo fue “el que tenga ojos para ver que vea, el que tenga oídos para oír que oiga..”

 

Besos para todos los hijos de la luz, y para los oscuros mucho amor, que son los que más lo necesitan.

 

Una respuesta a “…Y en eso llegó Jesús.”

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