El abuelo meditante. Capítulo 2. (Parte 2)

(Parte 2)

…Encontró un laberinto dibujado ponía:
mindfuldness atención plena transpersonal y letras pequeñas de algo de internet.
(¡Cómo viera su maestra eso sin mayúsculas…!)
Por detrás estaba escrito, como en la azul.
SABOREA.
En el día de hoy, practica la consciencia en tus comidas, Come muy despacio y sé consciente del sabor de cada bocado. Puedes hacerlo en silencio y masticar más veces de lo habitual.
Cuando saborees dulzura, conviértete en dulzura. Cuando saborees salado, conviértete en salado. Si es ácido, conviértete en ácido… Siente el sabor por todo tu cuerpo. Crecerá tu sensibilidad y sentirás vida consciente.

¡Madre del amor hermoso!
Eso era raro, pero parecía divertido, es como jugar a ser animales, pero con sabores. Continuar leyendo “El abuelo meditante. Capítulo 2. (Parte 2)”

El abuelo meditante. Capítulo 2 (Parte 1)

 

Carlitos se levantó bien pronto, pero aquella casa era aburrida, no sabía dónde estaba el mando de la tele.
En época de vacaciones, como aquella, en su casa se levantaba y se ponía los dibujos hasta que despertaba mamá o papá, entonces desayunaban viendo la tele y luego hacía algo, no sé.. mamá le pedía que hiciera unas cuentas y unas caligrafías, papá quería que se aprendiera las tablas, pero es que eso era un rollo, y él prefería saltar y jugar, porque si no se ponía nervioso y entonces papá se enfadaba porque mamá se ponía nerviosa también. Continuar leyendo “El abuelo meditante. Capítulo 2 (Parte 1)”

El abuelo meditante. Capítulo 1. (Parte 1)

 

Capítulo 1

(Primera parte)

-¡Jo agüelo! ¿Pero qué pasó al final?

-Abuelo. -Corrigió el mayor.- Y, por qué quieres que te cuente el final.

-Porque quiero saber lo que le pasó a la paloma.

-¿Y te has enterado de lo que ocurrió hasta ahora?

-¡Siii, claaaro!-Contestó el nieto agitando sus manos de arriba a abajo al son del soniquete condescendiente de su voz.

-No me lo creo, has estado pegando brincos desde que comencé la historia.

-¡Es que no me puedo parar!

-Anda ya…

-De verdá agüelo.

-Abuelo.-Corrigió de nuevo.- Pues demuéstramelo. -Le desafió.

-El qué.

-Que te has enterado de lo que va de cuento.

-Pues una paloma, que nace en un sitio muy bonito y está muy loca, ya.

-¿Ves cómo no te enteras cuando te cuento las cosas? ¡Quieres parar ya! -El abuelo comenzaba a inquietarse con el triquitraque de su nieto.

-¿Tu también te enfadas conmigo agüelo?

-¡Abuelo! Es que a veces me pones nervioso.- El abuelo cerró los ojos y respiró profundamente.- Continuar leyendo “El abuelo meditante. Capítulo 1. (Parte 1)”